“Una niña de unos 4 años lanzó un juguete por la cabeza a los que estábamos haciendo la cola, ¡Recógelo Camilita!, ordenó la madre, Camilita se tiró al suelo de la tienda y se quedó inmóvil, la madre insiste: ¡Vaya hija, recógelo!. Camilita sigue inmóvil, la madre riposta: ¡ Si no lo recoges no te lo voy a comprar!. Camilita bosteza y acto seguido se para y le da la espalda a su madre quien rezongando abandona la fila y agarra el juguete. Esta anécdota es tremendamente ilustrativa del perfil básico del ciudadano promedio: adultos carentes de la más elemental autoridad sobre niños indiferentes a normas, hábitos y disciplina, abolidos el sentido del deber y disciplina como ejes rectores del comportamiento humano, un solo elemento guía y estimula al ser nacional: el voluntarismo, es decir, la gente hace lo que quiere y ve en ello un valor capital, la resultante es la descomposición social que se observa hoy . En universidades e institutos, y, salvo honrosas excepciones, no hay alumnos dispuestos a aprender, personas con hambre de conocimientos y voluntad para conseguirlos. Ahora se monta el discurso falaz que impugna el lucro en la educación, lo que a mi juicio es una muestra clara de fariseísmo hipócrita, de acuerdo a esto, habría empresarios que se llenan los bolsillos con la necesidad de los pobres estudiantes. Me violenta la falacia de presentar a la educación como un bien sacrosanto, porque a la hora de examinar los efectos de esa educación, se advierten resultados desoladoramente malos, y esto es así, digamos las cosas como son, porque el nivel intelectual promedio es paupérrimo, ser médico, diseñador, periodista o profesor , en el imaginario estudiantil, significa pasar materias, no con imbuirse de una forma de ser, de pensar y actuar, o sea: cursando y aprobando las materias correspondientes se obtienen certificados que no implican cambio de actitud.
¿De cuándo acá ese rechazo visceral al enriquecimiento?, si el ciudadano promedio está dispuesto a endeudarse hasta la 3ª generación para comprarse desde un celular hasta un carro nuevo apenas tiene la oportunidad, es más: socialmente ha aceptado funcionar bajo esa lógica y lucra apenas puede para conseguir el objetivo, pero si el que gana plata es un empresario, ¡ah no! , ¡es un negrero! , ¡un desgraciado! ; son en verdad envidiosos, chaqueteros y arribistas, que si en vez de gastar tanto dinero en la consola de un Wii, lo invirtieran en libros, otro gallo cantaría”.
Las anteriores reflexiones me llegan desde Chile, no conozco al autor, algunos dicen que es de izquierda, no importa de dónde sea ni quien sea, lo que si importa es lo valederos que resultan al momento de aplicarlos a Venezuela. Nos muestra que la decadencia no tiene fronteras, llega a todos lados y a todas las instituciones, sean estas políticas, gubernamentales y hasta iglesias, nadie puede negar lo común que resulta oír declaraciones como “ soy socialista” , pero vive como burgués, “ soy demócrata” , pero actúa como un dictador, “ soy partidario del diálogo”, pero mis términos no son negociables, “ soy cristiano”, pero a mi manera, el mundo se cae a pedazos y nadie hace nada para impedirlo, la verdad es cada uno solo desea hacer su propia voluntad, hay demasiadas Camilitas en todos lados, demasiados fariseos que saben y dicen creer en muchas cosas, pero son muy pocos los que viven de acuerdo a ello.
“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!. Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Jesucristo. Apocalipsis 3: 15-16).
CUESTION DE ACTITUD
diciembre 13, 2011 por plumacristiana
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