Este fue el nombre de mi primera columna cuando llegué a Barcelona, fue inspirado en algo que había aprendido a través de la experiencia , compatible con ese refrán popular que dice “ el ladrón cree a todos de su condición”.
En nuestra condición humana tendemos a ver el mundo desde nuestra propia óptica, esto es desde nuestras propias circunstancias, como si usáramos lentes que nos deforman la visual, algo que nos hace percibir la realidad en forma personalizada, ese algo está constituido por la colección de creencias y experiencias que adquirimos viviendo y aprendiendo, las cuales vamos incorporando a nuestras vidas cual regla de oro, de allí nacen las costumbres y a través de ellas construimos lo que se podría llamar “ estilo de vida” , este estilo de vida no siempre es elegido en forma consciente, muchas veces la incorporamos como paradigma normativo sin siquiera saber de dónde ha venido, y se convierte en nuestro piloto automático que maneja todos nuestros actos.
Mucha gente se vive preguntando el porqué tantos problemas, planteándose una y otra vez la misma pregunta: “¿por qué me pasa esto a mi?”, ¿no le suena esto familiar?, ¿a quién no le ha pasado?, la situación es clara: si no hay brújula no hay orientación, si no hay buena luz no hay visión, la resultante es una vida llena de equivocaciones que más se parece a una ramita arrastrada por una gran torrente, sin propósito, sin horizontes definidos, sin otra acción que vegetar dando satisfacciones a los sentidos, enfrentando la vida con la filosofía del “ según vaya viniendo, vamos viendo”, si la vida es un viaje, este viaje se asemeja a quien emprende una expedición por territorio desconocido, sin recurrir al GPS satelital que carga en la mochila, sin usar de noche la visión nocturna con que fue equipado, situación dramática pues si a la perspectiva distorsionada por los paradigmas equivocados se le agrega el hacer caso omiso de las tremendas facilidades de orientación con que cuenta; todo se convierte en tragicomedia.
¿Quién puede ayudarnos en nuestros matrimonios?, ¿con nuestros hijos?, ¿con las dificultades de todos los días?; ese cristal que nos hemos impuesto nos hace ser ciegos, capaces de ver solo lo material e ignorar lo espiritual, ver para creer se dice, pero ni las señales satelitales son visibles y solo se perciben cuando el equipo que las recibe está en buenas condiciones y es operado con conocimiento acertados.
La verdad es que demasiada gente navega por la vida guiados sin brújula y mirando a través de un cristal errático, ¡que lastima poder comprobar cómo teniendo a mano toda la ayuda posible no se usa, esta proviene nada más y nada menos de quien nos mira desde lo alto, de quien conoce nuestras debilidades y fortalezas, de quien construyó todo lo visible e invisible, de nuestro Padre Celestial, más preciso que la mejor brújula, más certero que el más avanzado GPS.
“ He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene?. He aquí todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla. ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo?. El que anda en tinieblas y carente de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.” Isaías 50: 9-10.
EL CRISTAL CON QUE SE MIRA
diciembre 13, 2011 por plumacristiana
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