No resulta aventurado asegurar que son muchos a los que les preocupa el tema, así lo demuestra todo lo que se ha publicado en prensa escrita y audiovisual, sea sobre el calendario maya o sobre una futura híper actividad solar que borraría la tierra del mapa del universo.
“El hombre es el único ser en la tierra con la certeza sobre la inminencia de su muerte”, esto lo cavilaba una esposa de un astronauta del Apolo XIII cuando su cónyuge estaba perdido tras el lado oscuro de la luna; es una inmensa verdad, pero así y todo el hombre vive ignorándola como si fuese válida solo para los demás, acordándose de ella solo en momentos de catástrofes o de sicosis colectiva como esta de rumores de fin de mundo, es entonces que hay interés en opiniones científicas o en predicciones agoreras de adivinos como las de Nostre Damus sobre el futuro fin de la humanidad, sin siquiera considerar que un “ fin de mundo personal” puede llegar en cualquier momento , sea vía accidente o enfermedad.
El hombre esconde su temor a enfrentar la muerte, para ello finge ignorarla y se aferra en empeño absurdo a la ilusión del disfrutar el momento sin pensar en el mañana, pero eso no cura el miedo, ¿qué es lo que lo asusta?, si al fin y al cabo tras la muerte física no hay dolor, lo que aterra de verdad es la incertidumbre; son muchos los que se resisten a pensar lo que sucede con eso que eso que se llama espíritu y alma, por ello optan por esconder el temor en lugar de pensar sobre qué hacer para traspasar ese desconocido umbral de la muerte física.
Si no hay otra vida nada pasaría, y …¿si la hay?, el riesgo significa nada más ni nada menos que un destino eterno muy contradictorio, en gozo o en castigo eterno, no hay ciencia ni conocimiento humano que dé respuestas ni señales visibles al respecto, el único que nos ha dado un mensaje de vida eterna, el único que nos ha mostrado como es Dios se llama Jesucristo, El es el no solo hizo milagros, también dividió la historia del mundo en dos : antes y después de El, El es el único cuya venida fue anunciada antes de 400 años de su llegada al mundo, ¡no existe en la historia humana otra figura que se parezca a Jesucristo!.
¿Usted lo conoce?, si no lo conoce le invito a conocerlo, El vino a dar esperanza de salvación eterna a todo aquel que le siga y obedezca, hay muchos que dicen tenerla pero la verdad es que muy pocos saben lo que verdaderamente significa ser salvo.
Estar a salvo significa estar fuera de peligro, para nosotros el mayor peligro que tenemos en esta vida es precisamente lo atractivo que nos resultan las cosas de este mundo, atractivos que constituyen en su mayoría carnadas puestas por el príncipe del mal que trabaja para arruinar nuestros intentos de salvación, estas carnadas aunque atractivas para nuestra carne, como todo lo temporal se pudre, se oxida y deteriora, como nuestros cuerpos, es cosa de fijarse en la trayectoria normal del hombre que de joven es fuerte pero ignorante, pero de viejo es más débil pero más sabio, ¿será porque nos acercamos a la eternidad?.
Esta es una invitación abierta a integrar ese equipo que viajará a vivir junto a Dios Padre, para obtener ese pasaje no hay que pagar dinero, solo hay que creer en Dios y su hijo Jesucristo, conociendo, estudiando y cumpliendo con su Palabra escrita en la Biblia.
¿Para cuándo es ese viaje?, no se deje engañar, el propio Jesucristo lo dijo: “Pero el día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” ( Mateo 24 36).
EL FIN DEL MUNDO
diciembre 13, 2011 por plumacristiana
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