El título original corresponde a la ópera de Wagner que resalta lo finito de los dioses de la mitología germánica , en tiempos contemporáneos un famoso cineasta italiano Luchino Visconti hizo una película cuyo título fue “ La Caída de los Dioses” a la cual puso como subtítulo “ El ocaso de los dioses”, solo que esta vez se refería al Tercer Reich, mención directa a aquellos que sintiéndose inmortales o semidioses cantaban “ Hoy dominamos Alemania y mañana el mundo”, estos “dioses finitos” no han sido los únicos en la historia; así sucedió con el imperio comunista soviético y hasta en nuestro continente con el presidente Allende en Chile cuyos partidarios proclamaban “no nos moverán” y que sus adversarios “ no volverán”, curiosa condición del hombre: se niega a reconocer que en este mundo nada es eterno, todo pasa, envejece y desaparece, hasta las ideologías vienen y van como las modas de vestir.
Sucede en toda actividad humana: en el cine, la televisión, la política, los negocios y hasta en el deporte, allí está la figura admirada de Roger Federer , quien ha caído desde lo más alto del podio hasta un tercer lugar, lo mismo está pasando con Rafael Nadal, es lo que sucede en cualquier actividad humana: siempre surge alguien más rápido, más hábil, de mejor reflejo, más inteligente, más estratega; siempre surgirá otra persona “ más”, siempre aparecerá alguien o algo mejor.
El hombre primitivo adoraba todo aquello a lo que temía o le favorecía, desde ponerle dioses a la caza de animales, al amor, a la belleza, a la guerra, a la cosecha, en general habían y hay miles de dioses para todo gusto, necesidad y temor, también hubo y hay quienes tenían, y tienen, semidioses humanos, muchos podrán creer que eso de multitud de dioses quedó en el pasado pero están equivocados; en la medida que el hombre ha borrado supersticiones y sabe que el rayo es un fenómeno atmosférico, su presunto conocimiento científico lo ha empujado a crear otro tipo de dioses materiales: el dios dinero, trabajo, poder, pareja, familia, sexo, bebida, juego, droga, poder, cualquier cosa que pone como centro y control de su vida, estos “dioses” son novedosos; la mayoría de los que los siguen fingen ignorarlos, la mayoría disfrazan su esclavitud tras razones plausibles de responsabilidad o deber.
La historia actual del hombre contiene una gran multitud de dioses inventados o de esos “semidioses humanos” que se han erigido como tales; pero todos pasan , todos tarde o temprano tienen su ocaso, solo hay un Dios que no pasa, uno que no tiene principio ni ocaso, un solo Dios que habla de amor, un solo Dios que ha dejado el manual de vida tan perfecto que ha perdurado a través del tiempo, sobreviviendo intacto a todo tipo de ataques y descalificaciones, ese Dios es el que “ creó los cielos y la tierra” (Génesis 1:1), es el único que anunció a su hijo y emisario con siglos de anticipación : “Por tanto el Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7: 14 , entre 740 a 680 AC) . Ese hijo fue identificado por quienes lo conocieron: “Tu eres el Cristo, el hijo de Dios viviente” (Mateo 16:16). ¿Quién de los hombres conocidos pudo decir de sí mismo: “ Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mi” (Juan 14:6)
El hombre en su soberbia ha olvidado al verdadero Dios, y aun quienes reconocen su existencia no viven de acuerdo a sus normas. “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien (Salmo 14:1).
EL OCASO DE LOS DIOSES
diciembre 13, 2011 por plumacristiana
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